La Comisión prevé exigir a las compañías extranjeras que no pasen del 49% del capital, que contraten un 50% de mano de obra europea en todas las categorías y que haya transferencia de tecnología
La Comisión Europea quiere que las inversiones extranjeras en los sectores industriales estratégicos aporten valor añadido, que no se limiten solo a instalaciones en las que se ensamblan las piezas de alta tecnología fabricadas en otros países y lograr así la etiqueta made in Europe para saltarse aranceles. Para esto, Bruselas está elaborando un proyecto legal en el que planea incluir condiciones mín...
imas a esos inversores. La nacionalidad de estos no se detalla, pero se intuye: China. Quiere exigirles que creen sociedades conjuntas en las que no controlen más del 49% del capital a las que transfieran derechos de propiedad intelectual, innovaciones o tecnología y en las que al menos la mitad de los trabajadores “en todas las categorías de la plantilla” sean europeos, según el proyecto de norma para la aceleración de la industria que el Ejecutivo comunitario prevé aprobar el próximo 25 de febrero, al que ha tenido acceso EL PAÍS.
Desde comienzos de siglo, Europa no solo ha perdido varios trenes en la revolución digital. También en su campo, la industria, se está quedando atrás: en 2000 el sector manufacturero representaba el 20,8% del PIB de la UE; en 2020 el 14,3%. La ha adelantado China. El gigante asiático ha aprendido todas las lecciones que las empresas del Viejo Continente comenzaron a transferirle a finales del siglo XX. Pekín exigió entonces esas lecciones si las empresas europeas querían acceder a su basto mercado y su inacabable mano de obra barata. Reclamó esas transferencias de tecnología y ahora son sus automóviles eléctricos los que tienen un horizonte mucho más despejado que los europeos.







