La Comisión Europea prepara medidas que condicionen las inversiones extranjeras del país asiático en el bloque comunitario a las transferencias tecnológicas y de conocimiento

En octubre de 1984, en pleno proceso de apertura y reforma de China, Carl Hahn, entonces consejero delegado de Volkswagen, viajó a Pekín junto al canciller de la República Federal de Alemania, Helmut Kohl, para firmar un jugoso contrato de producción conjunta de automóviles y motores en una planta a las afueras de Shanghái. Era uno de los primeros desembarcos de una empresa extranjera de coches en el gigante asiático. Los contactos llevaban en marcha desde 1978. Y el acuerdo se rubricó en el ...

Gran Salón del Pueblo, el edificio reservado para los grandes acontecimientos políticos.

La operación se canalizaría a través de una empresa mixta entre el gigante alemán de la automoción y SAIC, un conglomerado estatal chino. Al 50%. Exigencias de las autoridades. Pekín buscaba capitalizar la presencia foránea. En 1985, esta línea de ensamblaje produjo el primer modelo de serie, el Santana, un coche aún mítico en el imaginario popular del país. Y la cooperación llevaría a Volkswagen a convertirse en el principal productor de coches del país.