El filólogo y catedrático Manuel Alberca, autor de la biografía de Ramón María del Valle-Inclán, "La espada y la palabra, Vida de Valle-Inclán", en una imagen de archivo. EFE/Daniel Pérez
Alfredo Valenzuela I
Sevilla, (EFE).- Biógrafo de Valle-Inclán y catedrático de Literatura de Universidad, Manuel Alberca considera el género pictórico del autorretrato «algo fascinante» porque, en ellos, «además de representarse, los pintores interrogaban al espectador» por lo que «desde varios puntos de vista, el autorretrato se presenta como un enigma».
En su ensayo «Mírame» (Confluencias), el ensayista ha asegurado en una entrevista con EFE haber tratado de «desvelar» ese enigma:
«Los autorretratos ejercen en el espectador una seducción, que surge de la intensidad de la mirada, los ojos del pintor, que se mira en el espejo, se proyectan en el cuadro y salen del cuadro para encontrarse con nuestra mirada», y «en ese intercambio de miradas, quedamos atrapados, seducidos; se establece un juego de miradas único que no se produce, ni en los mejores retratos».






