El crítico Manuel Alberca hace un repaso al fascinante género pictórico de la autorrepresentación, que nos fuerza a hacernos preguntas sobre nuestro deseo de ser vistos
El autorretrato constituye, en la historia de la pintura, una práctica fascinante: el pintor se utiliza a sí mismo como modelo y se observa atentamente. ¿Con qué objeto? Imposible dar una respuesta sencilla a este recurso que puede cumplir funciones de lo más variadas. Desde el deseo de fijar un hic et nunc, un aquí y ahora del artista en plena potencia de sus facultades (un bellísimo Durero en torno a los 28 años) hasta la obsesión de Rembrandt por reparar en su rostro las sacudidas del tiempo a lo largo de su vida. O bien pensemos e...
n Frida Kahlo presentando las heridas del cuerpo como baluarte de un sufrimiento escondido que se desea hacer público. O bien mostrar el propio rostro como un muñón del ser irreconocible, como hizo Francis Bacon. Sin olvidarnos del autorretrato como entrenamiento, como ejercicio de taller que permite el libre aprendizaje del cuerpo humano
El crítico Manuel Alberca, reconocido académicamente sobre todo por sus luminosas aportaciones teóricas a la autoficción, acomete en Mírame. Enigma y razón de los autorretratos un completo repaso a este género pictórico. El libro tiene mucho de útil inventario, pues son numerosos los pintores de todas las épocas que van desfilando, desde su rotunda explosión en el Renacimiento hasta los autorretratos expresionistas que exponen el descoyuntamiento del sujeto contemporáneo. Todo cabe en la autorrepresentación pictórica, en este esfuerzo del artista por verse a sí mismo cuya frenética deriva actual —el selfi— nos fuerza a hacernos muchas preguntas sobre nuestros más íntimos deseos de ser, de estar en el mundo y, sobre todo, de ser vistos. De ahí que sea un acierto el título del ensayo, Mírame, porque esta es, en definitiva, su clave de bóveda. ¿Narcisismo exacerbado, se pregunta Alberca con razón ante la pasión por el selfi que inunda las redes sociales, causando en más de una ocasión la muerte de quien se hace la foto corriendo un riesgo desproporcionado?






