El Museo del Prado presenta ‘El universo del artista ante la cámara’, una exposición con fondos de su colección que valora cómo la imagen influyó en la representación del artista y sus espacios de trabajo
Hubo un tiempo en el que el acto de fotografiar y ser fotografiado, hoy tan cotidiano y no pocas veces banal, fue un símbolo de estatus que propiciaba un auténtico acontecimiento social. A lo largo del siglo XIX, los artistas lo adoptaron como medio para representarse como miembros de su gremio, engalanados y acompañados de los atributos de su profesión, reafirmando de ese modo no solo su trabajo sino también su propia identidad, plasmada con un realismo hasta entonces desconocido. El retrato, un género tradicionalmente pictórico y escultórico, comenzó así a experimentar no solo con el lenguaje inédito que ofrecía la fotografía, sino también con novedosos soportes y formatos. ...
Al mismo tiempo, los estudios de los pintores y escultores se convirtieron también en protagonistas de este nuevo arte, abriendo una ventana a los procesos creativos e invitando al espectador a adentrarse en verdaderos gabinetes de maravillas, espacios poblados de obras de arte de los que iban brotando otras. De estas imágenes se nutre la recién inaugurada exposición del Museo del Prado El universo del artista ante la cámara (hasta el 5 de julio), que reúne 32 instantáneas de fotógrafos profesionales y aficionados realizadas en las décadas de 1850 a 1930. La muestra, la segunda centrada en la fotografía tras El Prado multiplicado, forma parte del programa Almacén abierto, una iniciativa para difundir obras del XIX poco vistas o que, como este caso, no pueden exhibirse permanentemente por cuestiones de conservación.






