Una muestra recopila parte de una colección de casi 11.000 imágenes con reproducciones de salas, cuadros y artistas de la pinacoteca

En la fotografía aparecen dos monumentales cuadros del Greco en la galería central del Museo del Prado. La imagen fue tomada en 1901 por José Lacoste y la editora Juana Roig. El documento histórico recuerda cómo era este espacio en aquel momento: el abigarramiento de las obras en las paredes, una pequeña estructura de madera —el antecedente de las catenarias de seguridad—, los cambios arquitectónicos y la man...

era en la que el fotógrafo vendía sus obras. En la parte izquierda, en una de las puertas, se colgaban las piezas y quienes pasaban por allí podían adquirirlas. Una de las antiguas tiendas del museo estaba en mitad de uno de los espacios más emblemáticos de la institución.

Esta es una de las imágenes que forman parte de la exposición El Prado multiplicado. La fotografía como memoria compartida, instalada en una pequeña sala en la que se han adecuado las condiciones ambientales para albergar, remarca la comisaria Beatriz Sánchez Torija, de la colección de Dibujos, Estampas y Fotografías, estas otras “44 obras de arte”. La definición no es una alharaca de una experta, sino la reivindicación de un fondo de cerca de 11.000 piezas con valor similar a las pinturas o las esculturas que suelen protagonizar las grandes exposiciones temporales.