Manuel Segade, director del centro, imprime su enseña con un nuevo relato que reivindica las obras de arte, con más de 200 creadores, la mayoría españoles y una gran sala para esculturas
En la cuarta planta del edificio Sabatini del Museo Reina Sofía se han vuelto a reordenar las salas y las obras de arte para contar el capítulo más reciente de la historia del arte contemporáneo en España. Todo cambia para, como explica Manuel Segade, director del centro, tratar de responder a la pregunta: “¿Cómo se llega al pasado desde el presente?”. Y el gestor ha empezado a buscar certezas en el periodo que va desde la Transición hasta la actualidad en un primer cambio en la ordenación de la colección permanente que ha titulado Arte contemporáneo: 1975-presente y que se puede visitar desde el 18 de febrero.
En 21 salas que ocupan más de 3.000 metros cuadrados, el equipo de Segade ha desplegado 403 obras de 224 artistas que se visitan de manera circular —el efecto laberinto tan criticado en este museo empieza a diluirse—, aunque no siguen una línea cronológica. “Ya sabemos que la realidad no es lineal, por eso en este relato hay anacronismos y convivencia de tiempos”, ha apuntado Segade. Así, se han planteado tres itinerarios que regresan una y otra vez a los años setenta, el punto de partida.






