A sus 87 años, Isidoro Valcárcel Medina se mantiene fiel a su condición de creador singular, alejado de las tendencias, que proyecta su mirada de extrañamiento de la realidad sobre todas las cosas, incluida la conferencia de prensa en la que ha presentado este miércoles sus últimas creaciones inéditas en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM).
El pionero del arte conceptual en España, según el epíteto épico con el que se suele invocar su nombre, estaba hablando el “movimiento de la idea”, una síntesis de su pensamiento y también el titulo de la muestra que reúne 40 obras gráficas en hojas de papel semitransparente, cuando sin esperarlo le han servido un vaso de agua, lo que ha captado toda su atención. Aparentemente no había nada en ese acto intrascendente que guardara relación con la simetría sobre la que indaga en sus dibujos que se pueden ver por delante y por detrás, pero sí con el movimiento, este vez repentino, sobre el que estaba reflexionando. Luego, se ha fijado en la disposición de las butacas en la sala del museo, sobre la que también ha lanzado un sucinto apunte, mientras esbozaba una sonrisa que delataba la carga lúdica de sus palabras que ha mantenido durante la presentación.






