Lo que en otros tiempos se llamó “normie” o simplemente “cutre” tiene hoy otra nomenclatura que da un giro a aquellos términos porque sustituye la mirada de desdén por ironía

Es probable que este artículo pase de moda mientras lo está leyendo. Posiblemente ya se haya vuelto cutre. Otra manera de decirlo: forma parte de la charca, es una charcada, se ha charquificado. Es, en definitiva, un eslabón más del charcaverso. Hace tiempo que este inagotable campo léxico reina en internet. Así se define a las películas, música y restaurantes que se viralizan sin mesura y, sobre todo, a aquellos que convierten el seguimiento de cada una de estas microtendencias en su estilo de vida. Tratar de encontrar una definición clara es una misión imposible y la única manera de acercarse a ella es a través de los ejemplos.

“Salir en un artículo de EL PAÍS es especialmente charca”, explican con ironía desde el perfil de Literal247. Lo que empezó como una newsletter de la actualidad digital de la agencia audiovisual Game TV se convirtió en una cuenta de Instagram dedicada por completo a este microuniverso. Con sonidos estridentes y un montaje alucinado, sus vídeos se han convertido para muchos en los jueces de lo que es y no es charca. Algo así como las 58 notas que en su día utilizó la pensadora Susan Sontag para describir el concepto de lo camp, pero al más puro estilo brainrot (la palabra del año para la Universidad de Oxford en 2024), en formato reels y para la generación Z. Les pedimos, por tanto, que nos den algunos ejemplos.