Recoge ejemplos reales de negocios que ponen la sostenibilidad en el centro de sus propuestas gastronómicas, desde un restaurante de playa hasta uno de alta cocina
“Cocinar es más que transformar alimentos”. Con esta frase, en apariencia sencilla, pero cargada de significado, comienza Ebullición, un documental que habla del papel que pueden tener los restaurantes para transformar la sociedad y contribuir a una alimentación más sostenible. Un objetivo ambicioso, pero que cobra forma rápidamente, porque la cinta se articula en torno a siete casos reales de restaurantes que ya caminan por este sendero.
Con el biólogo y activista Diego García-Vega y el director Jaime Dezcallar al frente, Ebullición cuenta la historia de varios proyectos que han iniciado ese camino hacia la sostenibilidad, entendiendo esta como un concepto poliédrico, que va mucho más allá de la reducción del desperdicio alimentario o el consumo de alimentos de temporada y de proximidad. Estas prácticas son, quizá, la cara conocida de lo que podríamos abarcar bajo el paraguas de “gastronomía sostenible”, pero Ebullición plantea profundizar algo más. Que un restaurante sea sostenible, implica otros muchos factores, entre ellos, el cuidado de las personas que trabajan en él, el fomento de las economías locales e incluso la propia viabilidad económica del proyecto.






