Bas van Kranen dedicó la pandemia a investigar el origen y la huella de lo que comemos. El viaje acabó en Flore, un restaurante donde está vetado todo lo que no se pueda hacer con ingredientes cercanos y sostenibles
“No voy a reabrir el restaurante”, le dijo el chef Bas van Kranen al director general del L’Europe, un imponente hotel de cinco estrellas al borde de un bello canal en el centro de Ámsterdam. Acababan de terminar las restricciones por la pandemia de covid y Van Kranen se refería al restaurante Bord’Eau, con una estrella Michelin; así que la cara del responsable del h...
otel que lo albergaba debió ser un poema. “No le hizo mucha gracia; pensó que me estaba volviendo loco. Me costó mucho explicárselo”, cuenta el chef. Llevaba meses estudiando y visitando productores —unos 150— y había aprendido tantas cosas sobre la comida y su propia forma de cocinar que necesitaba plasmarlo en un proyecto nuevo.
Así que su plan era empezar abriendo los otros restaurantes del hotel —la Trattoria Graziella y la Brasserie Marie— y ganar tiempo mientras le daba forma a su idea. Al final, consiguió convencer a todos. Y lo cierto es que le salió bastante bien: Flore, abierto en septiembre de 2021, ganó su segunda estrella Michelin solo ocho meses después y se ha convertido en uno de los referentes mundiales de la cocina con vegetales.






