ElPozo Alimentación ha destinado 45 millones de euros a iniciativas de descarbonización, que incluyen la captura de calor residual y la incorporación de camiones eléctricos de cero emisiones. Con ello ha logrado la segunda estrella Lean & Green

ElPozo Alimentación es un ejemplo elocuente de las virtudes del crecimiento orgánico, de lo muy lejos que se puede llegar, avanzando paso a paso (sin prisa, pero sin pausa), una empresa con identidad y arraigo. Sus orígenes se remontan a una humilde tienda de comestibles que abrió sus puertas en la plaza El Pozo de Alhama de Murcia meses antes del estallido de la Guerra Civil Española. En 1954, su propietario, Antonio Fuertes, heredero de una familia de agricultores con escasos recursos, junto a su mujer, Piedad, ampliaron el negocio poniendo en marcha, con la ayuda de sus tres hijos, una pequeña industria de producción y distribución de embutidos. Fue el primer paso en la lenta pero firme consolidación de una empresa referente en el sector europeo de la alimentación que no ha dejado de crecer desde entonces.

Hoy, ElPozo es una de las principales empresas de alimentación de la Unión Europea; un gigante con una plantilla que supera los 5.800 trabajadores, cuya sede central sigue estando en Alhama de Murcia, la localidad al pie de Sierra Espuña en la que empezó todo hace casi 90 años. Más allá del arraigo local y del compromiso con los valores que la hicieron crecer, ElPozo es también una compañía socialmente responsable, que adoptó en 2018 un ambicioso protocolo de bienestar animal y calcula desde 2017 su huella de carbono, verificada año tras año por AENOR.