Ence, el mayor gestor de biomasa de la Península Ibérica, genera electricidad y calor renovables, biometano y biofertilizantes a partir de restos agrícolas, forestales y ganaderos, y se prepara para la producción de combustibles renovables avanzados
Un mundo con nuevas y urgentes necesidades requiere de soluciones innovadoras; depende de conseguir que términos como “transformación” produzcan un cambio de paradigma real. El campo de la generación de nuevas fuentes de energía “asequibles y no contaminantes”, como se describe en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 7 de Naciones Unidas, es uno de los más apremiantes, por la necesidad de optimizar los recursos y acelerar la descarbonización. Y en esta búsqueda, la compañía española Ence ha encontrado una manera de construir un ecosistema en el que conviven la fabricación de celulosa de última generación y la producción de energía renovable basándose en principios de economía circular. Un punto de conexión entre la actividad empresarial y la transición energética que le ha llevado a ser la mayor gestora de biomasa de la Península Ibérica.
La compañía procesa más de cinco millones de toneladas anuales de restos agrícolas, forestales y ganaderos como base de una plataforma de generación de energía renovable. El aprovechamiento de estos restos de origen natural permite la generación de esta biomasa, que se transforma después en distintas formas de energía que no solo sustentan sus procesos industriales –más del 90% del consumo de las dos biofábricas de Navia y Pontevedra es ya es renovable–, sino que exportan el excedente, contribuyendo a la descarbonización global del mix eléctrico.






