Nuestras renovables y calidad de suministro atraen a industrias de todo el mundo, pero las inversiones no están a la altura y no podemos conectarles

En un momento en el que Europa se juega su competitividad industrial y su autonomía energética, España tiene una oportunidad única: convertirse, por primera vez, en una potencia industrial europea.

Y la oportunidad la estamos notando ya. En los últimos cuatro años las peticiones industriales de conexión a la red eléctrica se han multiplicado por diez. Son industrias que, atraídas por los bajos precios de la electricidad renovable y por la calidad del suministro, deciden modernizarse e invertir en España. Son desarrollo, tecnología, empleo, riqueza e impuestos en potencia. Pero hay un elemento esencial que puede convertir esta oportunidad en realidad o en fracaso: las redes eléctricas.

Las redes eléctricas son la infraestructura invisible que hace posible esta reindustrialización y modernización de la economía. La inversión en redes eléctricas es lo que nos permitirá conectar a todas esas industrias, las necesidades de digitalización y las nuevas viviendas. Sin redes, no hay electrificación. Y sin electrificación, no hay reindustrialización.