No podemos quedarnos atrás en la revolución digital que nos trae la inteligencia artificial y que necesita una amplia y fiable conexión a la red

El futuro energético de España se encuentra en un momento decisivo. La transición hacia una economía descarbonizada, la competitividad industrial y un servicio de calidad a la ciudadanía necesitan que nos dotemos de una infraestructura de distribución de electricidad capaz de responder a las necesidades del presente y a los retos del futuro.

La sociedad española ya está demandando electrificarse. Desde 2020 las empresas de distribución han concedido accesos a la red por 43 GW de potencia eléctrica, de los que destacan 12 GW son para centros de datos, 11 GW para el sector industrial, 6 GW para desarrollo de nueva vivienda y más de 5 GW para proyectos de producción de hidrógeno y electrificación del transporte por carretera.

El ritmo de peticiones se ha multiplicado por diez en los últimos tres años, lo que ha llevado a que la capacidad de la red para acoger nuevos consumos se esté agotando, pudiendo aceptarse en estos momentos tan solo un 10% de las nuevas solicitudes que se reciben. Los mapas de capacidad de conexión a la red recientemente publicados por las empresas de distribución, a iniciativa de la CNMC, muestran que un 85% de los nodos donde poder conectar nueva demanda están ya agotados.