La creación de un nuevo servicio del operador permitirá a las energías limpias competir con las grandes eléctricas en la seguridad de las redes

Casi seis meses después del apagón que sufrió la Península Ibérica el pasado 28 de abril y de la alarma generada a principios de este mes ante los cambios urgentes solicitados por el operador del sistema, Red Eléctrica (REE), a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), existe un claro consenso en que lo ocurrido en la red española fue debido a sobretensiones (en el caso de abril) y de “cambios bruscos de tensión” (en lo acontecido en octubre, según informó la propia REE al organismo regulador).

También hay coincidencia en que la solución final de un problema aún no resuelto está en que las instalaciones de renovables puedan ofrecer el servicio de control dinámico de tensión, un servicio cuyo retraso en su aplicación ha sido motivo de acusaciones entre REE, la CNMC y el propio Ministerio para la Transición Ecológica. Una vez aprobado el pasado junio el nuevo PO.7.4, procedimiento de operación que regula esencialmente los controles de tensión, y pese al retraso en su desarrollo (REE dio las consignas técnicas a las empresas el pasado 17 de octubre) cientos de plantas (especialmente renovables) han solicitado al operador del sistema que las habilite para poder ofrecer un control dinámico de tensión, ahora limitado a las centrales convencionales, principalmente, los ciclos combinados de gas y la hidráulica, a través del mercado de restricciones técnicas de REE.