El próximo martes 9 de septiembre, las distribuidoras eléctricas van a publicar, por exigencia de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), cuánta capacidad disponible existe en sus redes en España para conectar nuevos proyectos industriales que necesitan electricidad para desarrollar su actividad. Y la situación que describen tanto fuentes empresariales como de la Administración es que el panorama va a ser desolador, por la elevada falta de puntos de acceso de la que actualmente dispone España.
El problema, detallan las fuentes consultadas, es de primera magnitud, ya que actualmente España vive un bum de solicitudes por parte de inversores que quieren establecerse en el país por los precios competitivos de la electricidad. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recomendó a principios de julio a la industria europea trasladar su producción a España por los bajos precios que tendrá la luz con la contribución de las energías limpias. Pero ahora van a ser conscientes de que las redes no están en disposición plena de darles cabida.
Este cuello de botella supone toda una amenaza para la economía española, que en los últimos dos años ha recibido propuestas de algunas de las más grandes tecnológicas norteamericanas (Amazon, Microsoft, etc.). Aelec, la asociación que engloba a Iberdrola, Endesa y EDP, ya advirtió en febrero de un boom de peticiones (67 GW) para centros de datos (19 GW) y otras industrias (18 GW) en 2024, equivalente al 40% de lo ya instalado en España. De hecho, la mitad de las solicitudes se denegaron por falta de acceso. La cuestión despertó la alarma al más alto nivel en la Administración, ya que se estimó la pérdida de oportunidad en 60.000 millones de euros de inversión potencial no ejecutada.







