El Ayuntamiento y Habitat 3 adquirieron las 26 viviendas del edificio, símbolo de la lucha inquilina, que se alquilarán a precio libre y protegido

Este sábado se cumple el primer aniversario de la movilización que logró frenar el desahucio de Josep Torrent, vecino de la Casa Orsola, en el Eixample de Barcelona, convertida en los últimos años en símbolo de la lucha inquilina. La madrugada previa al lanzamiento, miles de personas se concentraron ante el bloque, y la comitiva judicial dio media vuelta al no poder ejecutarlo. Una semana después, el Ayuntamiento de Barcelona y la fundación Habitat 3 anunciaban una fórmula pionera por la que compraban el edificio por 9,3 millones: tres millones más de los que Lioness Inversiones había pagado en 2021. Fue un desenlace agridulce: se salvaban los vecinos que quedaban y un edificio entero para el parque de vivienda de la ciudad, pero la propiedad sacaba tajada de la operación.

Un año después de la compra, los vecinos pagan lo mismo que pagaban, a la espera de regularizar la situación cuando finalice la división horizontal (un trabajo técnicamente complejo) y registro de las viviendas con los nuevos propietarios. Pero 10 pisos están vacíos (la mayoría tras finalizar los contratos de temporada), también a causa de la burocracia. Según el acuerdo, será Habitat 3 quien gestione toda la finca, un convenio que las partes prevén firmar durante el próximo mes.