Los vecinos de 14 viviendas se unen para frenar el desalojo previsto para el 12 de noviembre y negociar los alquileres con la Sareb, propietaria del edificio desde 2023
La historia del número 1 de la calle María Guerrero, en el distrito madrileño de Carabanchel, es una colección por fascículos de muchos de los fantasmas que arrastra la vivienda desde la
a/" data-link-track-dtm="">burbuja del ladrillo. La última entrega, al menos por el momento, es el desahucio al que se enfrentan seis familias el próximo 12 de noviembre por parte de la Sareb, la entidad creada tras la crisis para la gestión de activos tóxicos de los bancos rescatados. “Yo llevo cuatro años aquí con mi hijo, mi pareja, y coger y buscarse una habitación uno por un lado, otro por otro lado… es un poco complicado”, dice Alfredo Remigio Abad, uno de los afectados. Otros ocho vecinos han recibido una propuesta de alquiler social con cláusulas que identifican como abusivas y han decidido no firmar para lograr una negociación colectiva. La Sareb ha dividido estas 14 viviendas en dos grupos, pero sus residentes van todos a una.
Abad ha estado viendo alternativas por lo que pueda pasar, pero se ha encontrado con que piden 500 euros por una habitación, algo menos de la renta que venía abonando por su casa. La Sareb se hizo con ella y el resto del edificio hace casi dos años, tras una ejecución hipotecaria a nombre de la constructora del bloque, tercera parte en discordia y fundamental para entender esta tragedia de cemento. Inversiones Winner S.L. levantó las viviendas en 2009 y las puso en alquiler. Como muchas promociones por entonces, acabó como garantía de un préstamo radioactivo que pasó a formar parte de la cartera del conocido como banco malo a finales de 2012, y la propiedad siguió gestionándola con aparente normalidad.






