Los rojiblancos caen ante el valiente equipo noruego y se medirán en dieciseisavos con el Brujas o el Galatasaray
Con todos los resultados ajenos que durante mucho tiempo le favorecían para haberse metido entre los ocho primeros de haber ganado, el Atlético hizo una de las suyas. El modesto, pero bonito de ver Bodo Glimt, que ya le sacó los colores al Manchester City (3-1) hace una semana, también se los sacó a los rojiblancos. Finalmente hubiera necesitado ganar por tres goles, pero durante mucho tiempo una simple victoria que no llegó le servía. Imposible estar entre los ocho primeros de Europa con un empate ante el Galatasaray y una derrota sonrojante ante el Bodo Glimt. Brujas o el propio equipo turco serán sus rivales en dieciseisavos.
De inicio, el amarillo del osado equipo noruego tiñó el campo del Atlético. Un equipo sin complejos, de toque fácil y afilado que en menos de dos minutos se marcó una pared en la frontal del área y Hogh tiró una picadita de manual que superó a Oblak, pero no a Giménez. Una de esas intervenciones que convierten en indiscutible al central charrúa a nada que le acompaña el físico y las lesiones no le cortan. Si ese primer aviso de los Hauge, Hogh, Berg o Blomberg fue la primera señal de que estaban dispuestos a desplegar el atrevido juego combinativo que practican, el segundo lo forzó con un pase mal visto de Koke interceptado por Hogh en el punto de penalti. Su disparo alto, con tanta portería para elegir delató que le superó la situación.






