El debutante del torneo se impone 3-1 y logra la primera victoria noruega en Champions desde 2007
El Bodo Glimt obtuvo este martes la primera victoria de su historia en la máxima competición de clubes. No lo ayudó el frío glacial, que no hizo en la extremada ciudad noruega de Bodo, al norte del círculo polar ártico. La noche apenas registró un grado bajo cero. AL Bodo le bastó con el estado alarmante de su rival, el Manchester City. El equipo de Pep Guardiola fue zarandeado. Un juguete en manos de cuatro amigos: Ole Blomberg, Petter Hauge, Hakon Evjen y Kasper Hogh. Entre los cuatro se fabricaron tres goles que pudieron ser cuatro o cinco, ante la incompetencia general de la defensa del equipo inglés. Entre los cuatro hicieron historia. Desde 2007 no se producía una victoria noruega en Champions.
El City está en un grave aprieto. Más allá de la clasificación directa para octavos, que se le puede complicar. Su gran problema es que le faltan jugadores. Los más de 500 millones de euros invertidos en fichajes desde 2024 para regenerar la plantilla no han sido suficientes o han caído en saco roto. La excursión noruega resultó reveladora de una inercia declinante.
Desde que Rodri comenzó a recuperarse de su larga lesión y regresó al equipo titular, el 4 de enero ante el Chelsea, el City no ha vuelto a ganar un partido de Premier porque ese día ocurrió una desgracia que la plantilla no supera. Contra el Chelsea se lesionaron Gvardiol y Ruben Dias. Los defensas más experimentados se sumaron a las bajas de Stones y Nunes, y la base de la línea de cobertura se quedó en la enfermería. La sanción de Bernardo Silva en la última jornada de Champions sacó el penúltimo tornillo de la carrocería del equipo. Rodri se vio solo en Noruega. O peor, muy mal acompañado por centrales temblorosos, mediocampistas despistados, o irresponsables, y atacantes demasiado envanecidos para echar una mano.










