Los noruegos alcanzan los octavos convertidos en el primer equipo de una liga menor desde el Ajax de Cruyff que gana cuatro partidos seguidos a rivales de las grandes ligas europeas
“Es surrealista”, dijo Hakon Evjen. El mejor futbolista del Bodo Glimt, autor este martes en San Siro del último de los cinco goles que su equipo le hizo al Inter de Milán en el playoff, no terminaba de comprender lo sucedido. El Bodo, un debutante, apenas un club familiar nacido en los márgenes helados del Mar de Barents, provinciano incluso en Noruega, está en octavos de la Champions a costa de humillar al actual subcampeón. La industria del fútbol también busca explicaciones a una clasificación que es todo un modelo de subversión del orden establecido.
Muchas cosas ocurrieron por primera vez este martes. Es la primera vez que un equipo al norte del Círculo Polar Ártico se impone en unas eliminatorias de Champions. Es la primera vez que un equipo noruego elimina a uno italiano a doble partido. Considerando que la Liga noruega se disputa entre marzo y noviembre para eludir un invierno insoportable, y que el resto del tiempo el Bodo se entrena en Málaga y solo juega competiciones europeas, es la primera vez que un equipo que lleva tres años sin vacaciones hace algo de relieve fuera de su ámbito nacional. Desde el Ajax de Cruyff (1921-72) es la primera vez que un equipo que no pertenece a las cinco grandes ligas europeas vence a equipos de dichas ligas en cuatro partidos sucesivos de la Copa de Europa o la Champions: Manchester City (3-1), Atlético (1-2), Inter en la ida (3-1) y en la vuelta (1-2).














