“Frey juega con fuego”, dice el presidente. “No vamos a parar”, responde uno de los líderes de la protesta. Convocada este viernes una manifestación contra el ICE en todo el país

Las señales de que Donald Trump y su Administración están dispuestos a “desascalar un poco”, como dijo el martes el propio Trump, invitaron a un cauto optimismo en las calles de Minneapolis, donde la semana que viene se cumplen dos meses del despliegue de 3.000 agentes federal en una operación antiinm...

igración sin precedentes. La ocupación ha desatado una resistencia ciudadana que ha cogido por sorpresa a la Casa Blanca.

No es solo porque Trump afirmara a Fox News que “no se trata de una retirada”, sino de “un pequeño cambio”. O de que el presidente de Estados Unidos haya batido en los últimos tiempos nuevas marcas de imprevisibilidad, incluso para un campeón de la mentira como él. Es también porque la ciudad más poblada del Estado demócrata de Minnesota amaneció este miércoles con un nuevo pulso entre el alcalde, Jacob Frey, y Trump, así como con nuevas promesas de los miles de vecinos implicados en la protesta de seguir plantando cara a los federales.

El día anterior, había sido el primero de Tom Homan, “zar de la frontera” de la Casa Blanca, al mando sobre el terreno, después de que el presidente decidiera enviarlo a él y apartar al polémico jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, al que, por si fuera poca la humillación, silenciaron en las redes sociales.