Trump amenaza con invocar la Ley de Insurrección para controlar las protestas contra su política migratoria, mientras líderes estatales y locales instan a la población a mantener la calma tras dos tiroteos a manos de agentes federales

No importó que la temperatura estuviese bajo cero. Tampoco que Donald Trump amenazara con enviar tropas a la ciudad para aplacar las protestas. Este jueves, bajo la nieve, un grupo de manifestantes se congregó a las afueras del edificio federal de Minneapolis donde el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) mantiene la base central de su enorme operativo migratorio en ciudad. Durante todo el día, les gritaron a los agentes enmascarados que entraban y salían del lugar. En varias ocasiones, soportaron los gases lacrimógenos y las bolas de pimientas lanzadas para dispersarlos. Cada cierto tiempo, cuando el viento se intensificaba, tosían y se atragantaban con los restos de los agentes químicos que aún estaban en el aire. Un puñado fueros detenidos.

Ha tomado poco más de una semana de protestas diarias para que Trump se planteara invocar la Ley de Insurrección, la cual le permite utilizar el ejército para sofocar un levantamiento interno o una invasión, para controlar la situación en Minnesota, que ha pasado a convertirse en el epicentro de la resistencia ciudadana contra la política migratoria del presidente. La tensión, sin embargo, está lejos de disiparse en las calles de Minneapolis, especialmente después de que la noche del miércoles se registrara el segundo tiroteo en una semana por parte de un agente federal.