La reacción del sector agrícola augura menos obstáculos en la ratificación europea del pacto que en el caso de Mercosur
Nunca ha sido fácil exportar a la India, una de las grandes economías más cerradas del mundo. Este horizonte cambia bastante para la UE con el pacto comercial alcanzado este martes. Se ve con muy pocos datos, aunque muy significativos para las aspiraciones de la UE. Ahora India grava los coches importados con un arancel del 110%, cuando el pacto entre en vigor bajará al 10%. Para poner en perspectiva estos porcentajes, cuando Estados Unidos inició una guerra comercial contra el mundo en marzo de 2025, elevó sus tarifas aduaneras al motor europeo hasta el 35%. Y cuando ambas partes alcanzaron un acuerdo el pasado verano para sellar al menos una tregua parcial, estos bajaron al 15%.
Siempre es conveniente mirar cómo quedan las exportaciones de coches cuando la UE suscribe un acuerdo comercial. Alemania, su principal economía, ha sido durante décadas la gran potencia exportadora y tenía en el automóvil su bandera. Así que el motor da una primera medida que puede completarse también con el sector agroalimentario, porque al contrario de lo que pueda pensarse por los volúmenes de subvenciones que se manejan en la política agraria común —o tal vez por ellos—, la UE también es una gran potencia exportadora en este campo.












