Pablo Blázquez elabora seis kilos de pasta fresca al día, cocina, atiende la sala de su restaurante y hasta produce su propia vajilla
Un plato de pasta suspendida en el aire llama la atención de los viandantes que pasean por las inmediaciones de la catedral de Salamanca. Es el escaparate de Tecnic Pasta Bar (Calle Latina, 8), un joven proyecto que aúna la tendencia de
acion-especial-el-vino-natural.html#:~:text=Vega%20sostiene%20que%20un%20vino,toda%20su%20producci%C3%B3n%20en%20natural%E2%80%9D." data-link-track-dtm="">los vinos naturales, todavía poco explorada en Salamanca, con la pasta fresca, siempre desde una perspectiva personal y charra.
No son muchos los proyectos en los que una sola persona asume todas las tareas que exige un bar o un restaurante. En este caso, el joven cocinero Pablo Blázquez ha decidido emprender en solitario tras algunos años trabajando para otros. Con solo veintiséis años, se ha convertido en un hombre bisagra que produce y cocina los platos, recomienda y sirve los vinos y atiende la sala de este local, donde las servilletas de cuadros son el único hilo que conecta con ese imaginario de restaurante italiano, a pesar de su temática hiperespecializada.
Formado en la Escuela de Hostelería de Salamanca, Blázquez realizó sus primeras prácticas en el desaparecido Dani García Restaurante (Marbella). “Cuando acabé allí llegué a Salamanca, al restaurante Bambú, donde Mauricio, mi primer jefe de cocina, me dio las bases para comenzar a guisar más allá de lo que te enseñan en la escuela, a cocinar de verdad día a día”, comenta el cocinero. Luego vendrían DStage (Madrid), donde, según afirma, desarrolla el proceso creativo que defiende ahora; Montia (San Lorenzo de El Escorial), lugar en el que se enamoró de los vinos naturales, y el hotel gastronómico Eunice. Siempre alternando con entradas y salidas en los restaurantes del grupo Bambú.






