El sistema detecta dónde están los trenes, pero no en qué condiciones. Los equipos de respuesta tardaron en percatarse de que había vagones con pasajeros en un terraplén

En cualquier emergencia hay, según los expertos, dos factores clave: el tiempo y la seguridad de los equipos de respuesta que han de atender a las víctimas. El primero depende de la calidad y la velocidad de la información y el segundo, de las circunstancias en que se produzca el accidente. El siniestro ferroviario que el pasado domingo se cobró la vida de 45 personas en Adamuz (Córdoba) ha revelado que los centros de control de Renfe y Adif saben en todo momento dónde están los trenes, más concretamente, en qué “tramo del circuito” que aparece señalado en rojo, pero no tanto las “condiciones” en las que se encuentra, por ejemplo, si varios vagones han caído por un terraplén, lo que eleva la gravedad del accidente y el potencial número de víctimas mortales y heridos.

El siniestro se produce, según han indicado directivos de Adif, a las 19.43 cuando colisionan dos trenes: el Alvia 2384 que había salido a las 18.10 de Madrid con destino Huelva, y el Iryo 6180 que se dirigía a la capital procedente de Málaga. A las 19.45 el maquinista de este último tren realiza una primera llamada al centro de mando de la estación de Atocha para informarles de que ha sufrido lo que cree que es un “enganchón” a la altura de Adamuz. En ese centro de mando le responden: “Ah, sí. Ya te veo” - porque el sistema muestra en qué parte del circuito se encuentra el tren- y le recomienda que baje pantógrafos, a lo que el maquinista responde que más abajo no pueden estar y que, de hecho, tiene el tren “bloqueado”.