La trabajadora trasladó a las 19.50 la gravedad del accidente y Renfe le dijo que enviaba ya los sanitarios. EL PAÍS accede a nuevas grabaciones del siniestro
Nuevos audios de las llamadas de la interventora del Alvia, de nombre Raquel, esta vez con Renfe, la empresa propietaria del tren, y no con Adif como el anterior que publicó EL PAÍS, demuestran que a las 19.50 ya había una consciencia clara de que el accidente era muy importante. El técnico de la empresa ferroviaria con el que habla ella, visiblemente conmocionada —llega a decir que perdió el conocimiento— le garantiza que le va a enviar sanitarios para atender a los heridos.
Son las 19.50, poco después de la primera grabación con Adif que publicó EL PAÍS, y la interventora ya traslada con claridad que se trata de un “golpe superimportante”, esto es un accidente grave, y que no solo ella está ensangrentada, sino también un señor que está a su lado. La conversación da muestra del gran dramatismo de la situación. La oposición está criticando al Gobierno porque los sanitario tardaron casi una hora en llegar al Alvia.
En estas tres llamadas que publica EL PAÍS, en especial en esta última, se ve que el técnico de Renfe le garantiza a la interventora que ya va a enviar a los sanitarios, y por tanto la instrucción se da ya en ese momento. Sin embargo, desde que se produce esta llamada hasta que los servicios de emergencias consiguen llegar al Alvia pasan más de 40 minutos, según los datos oficiales del Gobierno, que dice que llegaron a las 20.30 a ese segundo tren. Llegaron mucho antes al Iryo, y tardaron en localizar el Avia, y por eso varios supervivientes señalan que estuvieron casi una hora sin recibir ayuda. “He salido disparada, me he dado contra la puerta”; le explica la interventora, de nombre Raquel, al técnico de Renfe. “No te preocupes, te voy a mandar sanitarios”, trata de tranqulizarla él. “Han roto un cristal y se está bajando gente”, narra ella cada vez más nerviosa, ya consciente de la gravedad del accidente aunque aún no sabe que hay muertos y que entre ellos está el maquinista, al que promete buscar, y buena parte de los pasajeros de los dos primeros vagones, en los que no está ella, que parece viajar en el último,









