La conversación del conductor con el centro de mando de Atocha, registrada en la caja negra del tren, refleja que no fue consciente en un primer momento del impacto del Alvia

El maquinista del tren Iryo contra el que este domingo impactó un Alvia a la altura de Adamuz (Córdoba), causando al menos 42 muertos, contactó por teléfono con el centro de mando de Atocha a las 19.45 horas para informarle de que su convoy había sufrido “un enganchón” a consecuencia del cual había descarrilado. La transcripción de la conversación, que ha adelantado Cordopolis/elDiario.es y cuyo contenido íntegro ha confirmado EL PAÍS en fuentes cercanas a la investigación, refleja también que el conductor no fue consciente en un primer momento de que otro tren estaba implicado en el suceso y había chocado con los últimos vagones del suyo. De hecho, el operario, al darse cuenta de que varios de los coches de su convoy habían invadido las vías del sentido contrario, pidió en una segunda comunicación que se evitara la circulación por la zona: “Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”.

En la primera de las dos conversaciones registradas, el maquinista avisa de que tiene el tren bloqueado a la altura de la localidad cordobesa al haber notado que su convoy sufría lo que denomina “un enganchón”. La investigación intenta aclarar si ese suceso fue fruto del tren o de la vía por la que discurría. El tono del conductor es tranquilo. De hecho, el empleado de Iryo señala que había actuado bajando el pantógrafo, elemento instalado en el techo del convoy que toma la energía de la catenaria para circular. En ese momento, aún no es consciente de que tres de los vagones han descarrilado ni que existen víctimas mortales y heridos entre los viajeros. Tal y como marca el protocolo de seguridad, el conductor pide permiso al centro de control para abandonar la cabina del Frecciarossa de Iryo número 6189, que cubría la ruta Málaga-Madrid, para “revisar” la situación, lo que implicaba bajar a las vías.