Un ataque final fallido termina por arruinar a una selección que se aboca a una proeza para alcanzar las semifinales

De todas las montañas que tiene que escalar España en la segunda fase del Europeo de balonmano, se suponía que Noruega era la más accesible, o la menos intimidante. Y perdió (34-35). Se le va la vida a la selección en el torneo porque continúa con cero puntos y ahora le espera un trío de rivales que a cual peor: Dinamarca (sábado, 18.00), Franci...

a (lunes, 18.00) y Portugal (15.30, todos por Teledeporte). El desafío era titánico y ahora exige una proeza.

Los Hispanos terminaron muriendo en el monitor de los árbitros tras ejecutar con dos jugadores más un ataque final difícil de entender. A falta de 11 segundos, Noruega se vio con dos exclusiones, lo que abría el camino a España para rascar, al menos, un empate. La pelota le llegó a Ian Barrufet en el extremo izquierdo y, en lugar de encarar al portero en una posición muy franca, decidió colgarla a Aleix Gómez en el otro lado. Ahí apareció un defensor, que cortó el pase. Los colegiados pitaron en un primer momento siete metros, pero se corrigieron tras revisarlo en el televisor y confirmaron la ruina de la selección.

La segunda parte se le había puesto bien a la selección y, a falta de 15 minutos, atrapó una ventaja de tres tantos (26-23). No era nada definitivo, pero aquello pareció oxígeno puro para el desenlace. Sin embargo, apenas le duró y, con seis por jugarse, dos errores claros seguidos le devolvieron la ventaja a Noruega (29-30), que ya no la soltó gracias al siete contra seis que tantos réditos le dio tras el descanso. El encuentro se abocó a un intercambio de goles: +1 para los nórdicos y empate de España. Una secuencia que solo se rompió en la fatídica acción final.