La selección accede sin puntos a la segunda fase del torneo, donde le esperan seguro Dinamarca, Francia y Noruega
España entrará el jueves en la boca del lobo del Europeo de balonmano sin puntos acumulados en los bolsillos. Todavía más difícil ante los gigantes que le esperan en el camino: Dinamarca, Francia, Noruega y, quizá, Portugal. Casi imposible reunir una colección de rivales más amenazantes.
Antes de enfrentarse a Alemania, la selección ya tenía el pase amarrado, pero se jugaba acceder a la segunda ronda del torneo con o sin puntos, un asunto nada menor en la aspiración final de las semifinales. Y lo hará con cero después de caer frente a los germanos en una cita en la que siempre nadó con el viento en contra. Desde el 3-2, en todo momento jugó a contracorriente, penalizado por una defensa con fisuras y la poca aportación de la portería. Sergey Hernández, con un escaso 14% de eficacia, apenas sumó cuatro intervenciones en 28 lanzamientos. La rebelión en la segunda mitad de los jóvenes Jan Gurri (siete goles) y Marcos Fis (cuatro) resultó insuficiente para alterar el guion ante un conjunto teutón que siempre mantuvo a raya a los muchachos de Jordi Ribera.
La urgencia alemana, que necesitaba al menos empatar para asegurar su presencia en la siguiente fase, marcó el paso desde el inicio en un pabellón de Herning repleto de germanos. Su defensa más atornillada, de más contactos, se impuso en el arranque a la española, y bien lo agradeció Renars Uscins, autor de ocho goles en 10 lanzamientos al final de la noche.






