España, pese a que ya está en la segunda fase, sufre otro bajonazo tras el descanso ante un equipo debutante en el torneo (25-27)

Qué duro es empezar de cero, qué duro es caminar por el desierto. Ahí se encuentra la selección femenina de balonmano, y más todavía después de perder en la segunda cita del Mundial contra Islas Feroe, una debutante en el torneo. Una derrota dura de tragar. Un bajonazo en la segunda parte, otro más, dejó al entrenador Ambros Martín con una cara de no saber dónde mirar cuando se certificó el revés. Si el equipo buscaba avanzar en lo que ya se anunció como una larga reconstrucción, este varapalo supone un serio tropiezo en el camino. Este domingo se cruza con Montenegro (18.00, Tdp), un rival más duro. Pese al contratiempo, la victoria en la primera jornada por nueve goles contra Paraguay (26-17) le concede ya a España el pase a la segunda fase. Eso sí, a la espera de lo que haga ante las balcánicas, ahora lo haría con cero puntos.

Después de todos los padecimientos tras el descanso, España aún fue capaz de ponerse 24-22 a falta de cinco minutos. Había tenido, incluso, posesión para irse tres arriba. Pero ni por esas. Islas Feroe le respondió con un parcial de 1-5 en el tramo decisivo. En la previa, el seleccionador había pedido más acierto en los lanzamientos francos. Sin embargo, el último ataque, que en realidad era para empatar, fue un intento de Kaba Gassama a falta de 30 segundos desde los seis metros que repelió la portera Rakul Wardum, una pesadilla. Los 11 goles en la segunda mitad delataron todos los problemas para sumar en ataque.