La selección, tras la dura derrota del viernes ante Islas Feroe, muestra su mejor versión frente a las balcánicas y acaba primera de grupo (26-31)
La selección femenina de balonmano regresó desde un lugar muy lejano en tiempo récord. Del gran varapalo del viernes contra Islas Feroe a la gran resurrección de este domingo ante Montenegro. La victoria lo tuvo todo: el carácter de reaccionar al estropicio de hacía dos días y el juego que no había mostrado en todo el Mundial. Fue el mejor partido de España en el último año en el momento en que más apretaba la soga. Eficaces en ataque como tanto había reclamado el seleccionador, Ambros Martín, aplicadas atrás y sin los temidos socavones.
Al fin, unas Guerreras convincentes en su largo proceso de reconstrucción. Y, de postre, acabaron primeras de grupo y pasan a la segunda fase que empieza este martes con dos puntos, lo que mantiene intactas sus opciones de cuartos de final. Un domingo feliz. En la siguiente estación se cruzarán con Alemania (pasa con cuatro puntos), Serbia (dos) e Islandia (cero). Y en el mismo grupo también estarán Montenegro e Islas Feroe (ambas con dos). A cuartos pasan las dos primeras.
“Han sido auténticas Guerreras”, subrayó Ambros Martín. “La defensa ha dado un paso adelante. Nos ha mantenido en el partido en los momentos difíciles y el equipo ha sido valiente en todos los momentos y con las ideas bastante claras, a pesar de la dificultad del momento. No nos hemos estresado”, agradeció el técnico.






