El ingeniero informático comandaba el convoy que impactó contra los vagones descarrilados del Iryo

Las banderas del Ayuntamiento de Alcorcón ondean a media asta por los fallecidos en el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba) entre los que se encuentra Pablo B., el maquinista que falleció el domingo por la tarde en el convoy del Alvia que descarriló. Esa noche, el joven de 27 años comandaba el tren y no tuvo tiempo de impedir el choque con los vagones descarrilados del Iryo que venía en sentido contrario. Pablo, con más de cinco años de experiencia como maquinista, era también fotógrafo y “adicto a la música”, según publicaba en sus redes sociales.

Las calles al sur de Madrid están en duelo por un trabajador que se formó en un instituto del municipio. Pablo se licenció después como ingeniero informático de la Universidad Carlos III de Madrid, donde aprendió estructura de computadores, seguridad informática y lenguajes de programación. Más tarde se capacitó como maquinista en CETREN, primer centro privado homologado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria del Ministerio de Transportes, y allí obtuvo su licencia de transporte ferroviario para comenzar a recorrer las vías.

En sus fotos, la protagonista es la naturaleza: montañas, mariposas, flores y pájaros, recortes de un aficionado que compartía su arte en un blog. A los 14 años “se armó de valor” y pidió por su cumpleaños una cámara réflex y, aunque esa vez no hubo suerte, se lo regalaron un año más tarde en Navidad. Ese momento supuso “un antes y un después” para él y así fue como se comenzó a enamorar de la fotografía. Así lo cuenta en el sitio donde publicaba sus retratos del mundo. Para formarse comenzó a ver vídeos, tutoriales, leer artículos y probar técnicas nuevas, entre ellas le gustaba jugar con encuadres distintos o la luz “sin dejar nunca de divertirse”.