Familiares de algunas de las victimas son atendidas en el centro de información ubicado este lunes en Córdoba. EFE/ Salas

Por Mercedes Martínez |

Córdoba (España) (EFE).- En los alrededores de un centro cívico de Córdoba, en el sur de España, se podía ver a lo largo de este lunes a personas debatiéndose entre la ansiedad y los nervios mientras esperaban noticias de sus familiares que iban en alguno de los trenes siniestrados para pasar, a veces, al dolor y las lágrimas cuando conocían el fatal desenlace.

Lo que a primera hora de la mañana de hoy era aún esperanza en las noticias que podían llegar desde la localidad cordobesa de Adamuz, donde tuvo lugar el accidente, o desde cualquier centro sanitario, sobre los familiares de los que aún no tenían noticias, se fue convirtiendo en desesperanza y dolor a medida que pasaban las horas.

Para mitigar estos sentimientos acudieron al centro Cívico de Poniente un grupo de psicólogos que, a lo largo de toda la jornada, atendieron a las personas que allí se encontraban sin tener noticias de sus familiares.