Más de 20 familiares de víctimas han pasado por el Centro Cívico de Córdoba, enfrentando la angustia y la falta de información tras el accidente ferroviario
La noche ha sido fría, larga y dura para los familiares de las víctimas del accidente de trenes en Adamuz. Para los que la han vivido desde el Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba puede que haya sido una de las más difíciles de su vida. Nawal y su familia la pasaron en un hotel, tras estar todo el día entre las paredes del edificio donde se concentran los allegados de las víctimas en busca de información. “Me desmayé cuando me dijeron que no quedaban más personas heridas”, cuenta Nawal, que todavía no tiene noticias de su hermana Yamila, de 45 años, que iba en el coche número 8 del tren Iryo. Se lo comunicaron este lunes sobre las seis de la tarde y desde entonces la preocupación no le ha dado tregua. Más de 24 horas después del tercer accidente más grave en la historia de España en los últimos 50 años, el balance de fallecidos es de 41 personas, 150 heridos y todavía quedan 39 ingresadas en hospitales, de las cuales 13 están en la UCI.
“Todavía hay muchas familias que no tienen noticias”, cuenta Clara Molero de camino al centro cívico este martes. Ella es psicóloga de Renfe y acaba de empezar su jornada de trabajo atendiendo a las personas que se encuentran ahí. Enfrenta el día con incertidumbre y prevé un día muy duro, “mucho más duro que el de ayer”, añade. “Hubo mucha impaciencia y falta de información, pero hoy van a ir comunicando las noticias”, cuenta la psicóloga. Este lunes, el peor de los escenarios se volvió realidad para algunos familiares y los gritos de dolor rompieron el silencio de la calle. “Estábamos con una familia muy grande a la que le dieron la noticia del fallecimiento de su ser querido. No fue de forma oficial, les llegó a través de un conocido, y lo que hicimos fue tratar de contener ese dolor. Tratamos de mantener la calma para transmitírsela a ellos”, cuenta Molero.








