El descarrilamiento deja al menos 39 fallecidos y más de 150 heridos
Hacia el mediodía de este lunes, a las puertas del centro cívico Poniente Sur de Córdoba se agrupan familias deshechas que buscan el rastro de hermanas, maridos, nueras, niños, nietos... Llevan toda la noche peregrinando entre hospitales públicos y privados de la ciudad, comandancias de la Guardia Civil, morgues, mostrando una foto, deletreando nombres, repitiendo lo mismo: “No sabemos nada”. Todas han desembocado en el último punto de este particular calvario que para muchos comenzó con una llamada de teléfono, un mensaje de WhatsApp o un vuelco al ver las noticias mientras cenaban en sus casas de Huelva, Madrid o Málaga. Están en el lugar donde lo único que pueden hacer, con una botella de agua en la mano, es esperar. Y mientras lo hacen, no encuentran el tiempo verbal correcto para hablar de quienes viajaban en esos malditos vagones: pues esta treintena de pasajeros no están, pero ni siquiera saben si es solo que no los encuentran.
Nawal busca a su hermana Yamila, de 45 años, que había pasado el fin de semana en Málaga con su marido, pues él trabaja allí y ella en Madrid. Viene con otros familiares que apenas hablan español, son de Marruecos, y ella traduce lo mismo desde hace horas: “No hay información”.







