El brasileño, pendiente de una renovación que siempre ha querido, sintió el sábado la hostilidad extrema de su estadio, el único que le había protegido y al que regresa este martes contra el Mónaco

El Santiago Bernabéu fue durante años el refugio más mullido de Vinicius, insultado y vejado de manera insistente en los demás estadios de España. También lo arropó, hipnotizado por su imaginación, cuando algunos entrenadores no sentían el mismo magnetismo por su imprevisibilidad. Sin embargo, en las últimas semanas el brasileño ha perdido su último gran cobijo, transformado ahora en un lugar hostil, al que regresa este martes con el Real Madrid para recibir al Mónaco en el penúltimo partido de la liguilla de la Champions (21.00, Movistar).

Su última vez allí, el sábado contra el Levante, sufrió un ensañamiento muy por encima de las pitadas a otros futbolistas del equipo y de las dos peticiones de dimisión del presidente. Después de algo más de hora y media de tortura se fue de manera apresurada al vestuario mientras sus compañeros saludaban aún en el campo. El episodio, el peor de los que ha sufrido, llevó este lunes a Kylian Mbappé a mostrar su descontento con el público: “Si pitan, tienen que pitar a toda la plantilla. No hay que pitar más a algunos jugadores, porque no es culpa de algunos jugadores. Es culpa de todo el grupo, de todo el equipo. Lo estamos haciendo mal como equipo”, dijo. “No es culpa de Vini si jugamos como jugamos”.