Este género vegetal procedente del sudeste asiático tiene 29 especies reconocidas. Con un aire exótico, cuanta más luminosidad disfruten sus hojas, mayor será el contraste que ofrecerán

Con tantísima variedad de plantas de interior, ¿cuál elegir entre tanta belleza? La familia de las aráceas tiene muchas especies favoritas entre los cultivadores, como la famosa bandera blanca (Spathiphyllum wallisii) —presente en todas las floristerías—, la zamioculcas (Zamioculcas zamiifolia), la costilla de Adán (Monstera deliciosa), el anturio (Anthurium spp.), el poto (Epipremnum aureum)… Toda esta parentela es imprescindible en jardinería, y regalan oxígeno y estética a las casas en las que se las cuida.

El género Aglaonema también participa de esta popularidad colectiva de las aráceas, aunque sea una integrante menos conocida por el público en general. Y es raro que no habite en más hogares, porque en el siglo pasado hubo varios tipos de aglaonemas realmente ubicuos, como el cultivar ‘Silver Queen’, muy habitual en las fotos de los libros jardineros de los años setenta y ochenta. En esas imágenes se aprecian aglaonemas en las composiciones con otras especies, donde ocupan el estrato más bajo sobre el cual se elevan los ficus (Ficus spp.) y las chefleras (Heptapleurum arboricola), sirviendo así de planta de acompañamiento.