La recaudación asociada al mercado residencial, repartida en múltiples figuras, suma 52.000 millones en España e impacta en la accesibilidad

Bruselas lleva tiempo señalando un peaje en el mercado inmobiliario: los impuestos. En su Plan Europeo de Vivienda Asequible, la Comisión recomienda a los Estados miembros revisar y reducir la fiscalidad para que su acceso sea “más asequible”, siendo el caso de España uno de los más singulares: hasta el 25% del precio final de una vivienda corresponde a impuestos, según el último estudio del Instituto de Estudios Económicos (IEE). Sería incluso mayor si se introdujeran los impuestos de transformación del suelo, inciden los promotores.

El informe del IEE va más allá y cifra en 52.000 millones de euros anuales la recaudación asociada a la vivienda, “representando en torno al 7,5% del precio de todas las viviendas vendidas, nuevas y usadas, aproximadamente el 3,5% del PIB anual”, concreta Julián Salcedo, socio director de Cefyre y presidente del Foro de Economistas Inmobiliarios.

Este impacto real, subrayan los expertos consultados, no se limita a lo que el comprador paga al firmar ante notario. “Significa que, aproximadamente, uno de cada cuatro euros que paga el comprador no corresponde al valor real de la vivienda, sino a tributos acumulados a lo largo de todo el proceso”, explica Rubén Gimeno, secretario técnico del Consejo General de Economistas (REAF).