El mercado de la vivienda está más activo que nunca y las comunidades autónomas lo están aprovechando para inflar sus arcas. El dinamismo registrado en la venta de casas de segunda mano y unos precios de compraventa que no dejan de subir han disparado los ingresos fiscales ligados al ladrillo a niveles máximos. En 2024, según reflejan los últimos datos de ejecución presupuestaria publicados por el Ministerio de Hacienda, las autonomías ...
obtuvieron una recaudación conjunta récord de 12.360 millones de euros a través de los impuestos de transmisiones patrimoniales (ITP) y de actos jurídicos documentados (AJD), los tributos que gravan la compraventa de los inmuebles usados.
La cifra de ingresos supone una subida del 14,8% respecto al año previo. También supera en un 1,5% el dinero obtenido por estas dos vías fiscales en 2022, un ejercicio en el que se vendieron más casas de segunda mano que nunca, pero a precios algo más bajos que los de ahora. Por eso, como el valor de las viviendas es hoy mucho más elevado, los ingresos han llegado a niveles nunca vistos desde que hay datos. “Como la base imponible es el valor del bien transmitido, a medida que aumenta el valor de mercado aumenta también la base”, explica María Cadaval, doctora y profesora de Economía Aplicada en la Universidad de Santiago de Compostela.







