El mundo de la gastronomía podría aprovechar el 50º aniversario del fallecimiento de la escritora Agatha Christie para poner fecha a la muerte de la comida fría en los restaurantes
Agatha Christie es a la literatura lo que los libritos de lomo empanados son a la gastronomía: la promesa siempre fiable de un rato de felicidad plena y amable....
Pero hablar de ella en los círculos eruditos de la novela negra no sólo no luce, sino que es como mentar al diablo, y al instante, el estruendo por las caídas de monóculo obliga a cambiar de tema. No ha sido considerada nunca Alta Literatura, como no es previsible que el lomo empanado entre nunca en los cánones de la Alta Cocina. Ambos carecen de la ambición formal necesaria para seducir a la crítica; en ellos, el estilo y la técnica se subordinan y entregan por completo al fin último del entretenimiento más funcional. Y precisamente por esto los dos son abrazados y amados con fervor por las masas. Christie es la autora que más libros ha vendido de cualquier género en toda la historia de la literatura, sólo por detrás de la Biblia y de Shakespeare. El lomo empanado reina en la categoría de “cosas de comer que te hacen sonreír sólo con saber que estarán en la mesa al mediodía”.









