Los portugueses votan el domingo para elegir al sustituto del presidente más original de la democracia portuguesa y el que más veces disolvió el Parlamento

El portugués José Mota tenía 106 años cuando cumplió varios sueños de una tacada. El primero fue visitar al presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, en el palacio de Belém, residencia oficial. En la conversación, José Mota explicó que su compañía cotidiana era la cadena TVI. El jefe del Estado se las arregló con facilidad para que una periodista del canal donde él mismo había triunfado con un comentario semanal sobre actualidad y libros acudiese al palacio a cubrir el encuentro. “¿H...

ay algo más que quiera hacer?”, inquirió el presidente. “Ir en avión, nunca he ido”, confesó Mota. “Tenemos que solucionar eso”, respondió Rebelo de Sousa. Y lo hizo: aquel portugués de vida longeva voló de Oporto a Lisboa en compañía del presidente.

Esta historia, recogida en el libro Marcelo. Presidente todos os dias, de Felisbela Lopes y Leonor Botelho, es una de las decenas de anécdotas protagonizadas por Rebelo de Sousa durante su década al frente de la República de Portugal (2016-2026). Ahora que está a punto de concluir su etapa —el domingo se celebra la primera vuelta de las elecciones para elegir a su sustituto—, no hay duda de que ha sido la personalidad más singular que ha pasado por Belém desde 1976, cuando se votó por vez primera al jefe del Estado.