El equipo de Carlos Corberán alcanza los cuartos de final tras eliminar al Burgos en el Plantío con un once lleno de suplentes
El Valencia, un equipo en apuros en la Liga, se permitió el lujo de apear al Burgos, de Segunda, con los suplentes. El cuadro de Carlos Corberán, al fin un bloque sólido, superó una noche muy incómoda, con frío, lluvia y algo de niebla, y avanzó hasta los cuartos de final con un buen cabezazo del joven Rubo y el primer tanto de Umar Sadiq en esta segunda etapa como blanquinegro.
La noche era difícil para los valencianistas, que tenían que fajarse en un campo encharcado que obligaba a ir con mucho tiento en la salida del balón porque, a la mínima, el cuero se frenaba y sorprendía a la defensa a contrapié. Pero el panorama se despejó muy pronto, a la salida de un córner que Rubén Iranzo Rubo convirtió en gol con un remate de cabeza impecable. El defensa, el orgullo de Picanya, uno de los pueblos heridos por la dana, y especialista en el juego aéreo, colocó a su equipo por delante en solo diez minutos. Una bendición para unos jugadores que no vivían un día tranquilo desde hace meses.
Corberán rebuscó en el banquillo para sacar un once con muchas novedades, consciente de que el sábado, en Getafe, tiene un partido vital para un equipo que ocupa puestos de descenso. Pero la Copa, históricamente, siempre le ha sido propicia al Valencia y su paso por el Plantío le llevó hasta los cuartos. El cuadro de Primera se reafirmó en la segunda mitad con el tanto de Umar Sadiq. Ramazani y el delantero, que ya se conocían de su etapa en el Almería, tenían facilidad para encontrarse y combinar entre los zagueros del Burgos. En una de esas conexiones, el belga prolongó el balón hacia el área y el nigeriano, siempre estimulado con la camiseta del Valencia, marcó el 0-2.







