Abierto el pasado verano por el cocinero Lucas Bustos y la jefa de sala Agustina Vela, ofrece una cocina refinada en torno al fuego

Su apertura fue discreta y discreto está siendo su recorrido hasta ahora. Lo que no significa que no tenga éxito. Todo lo contrario. Gurisa Madrid ha conseguido en pocos meses hacerse con una clientela fiel, que no hace ruido en las redes sociales, pero sí busca el deleite en un espacio cálido donde, nada más entrar, se percibe que todo está cuidado al detalle. Detrás está la mano de una gran anfitriona, Agustina Vela, de origen hispano-argentino, propietaria y directora de sala, acompañada por su pareja, Lucas Bustos, cocinero nacido en Mendoza (Argentina). Ambos, junto a un equipo eficiente —compuesto, entre otros, por el sumiller Brandon Jordan, procedente de Mugaritz y Cenador de Amós—, transmiten lo que ellos mismos buscaban: ser felices haciendo felices a los comensales. Para ello eligieron un espacio que durante un tiempo fue un templo culinario, donde oficiaba un gran cocinero como es Sergi Arola —ahora por tierras chilenas—, que vivió días de gloria y también de tormento —en 2013 Hacienda precintó el local por deudas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social—.