En su última publicación, Txema Salvans convierte la rutina de los domingos en el parking del hipermercado en un estudio del paisaje social. Cada instante cotidiano revela lo absurdo, lo inesperado y provoca una reflexión sobre los márgenes del ocio contemporáneo y la extrañeza que atraviesa nuestra vida diaria

Se dice que todo artista trabaja, en el fondo, sobre el mismo problema fundamental, dando vueltas a una misma idea a lo largo de toda su trayectoria. Así, a Txema Salvans (Barcelona, 1971) siempre le ha intrigado la complejidad de la condición humana y sus contradicciones. Observa la realidad con distancia, mucha paciencia y una lucidez incómoda. Interesado en los márgenes del ocio, en esos espacios donde la sociedad baja la guardia, convierte lo cotidiano en escenas llenas de ironía y de tensión. Sus inquietudes siempre acaban siendo las mismas: esa mirada de extrañeza sobre el mundo, sobre cómo nos compo...

rtamos, qué hacemos, y cómo, al fin y al cabo, nos hemos adaptado a un sin sentido, y hemos llegado hasta aquí.

De esta suerte, y para dar forma a su última publicación, Sunday Morning (RM), durante diez años, cada domingo soleado a las doce de la mañana, y desde el techo de su furgoneta, el fotógrafo se dedicó a observar a las personas que acudían al aparcamiento del Carrefour de El Prat de Llobregat, a las afueras de Barcelona. Si Perfect Day es un proyecto sobre el Mediterráneo donde nunca aparece el mar, esta última publicación gira en torno al hipermercado en un momento en que sus puertas permanecen cerradas al público.