Sin un buen acompañamiento basado en el respeto y la paciencia, la vergüenza en la infancia puede derivar en ansiedad social o retraimiento emocional en la adolescencia

La timidez es una respuesta emocional y conductual caracterizada por la sensación de miedo, incomodidad e inseguridad que siente un individuo en el momento de

a-mi-hijo-con-discapacidad-una-sonrisa-de-domingo-un-simple-gesto-que-devuelve-la-luz.html" data-link-track-dtm="">relacionarse con otras personas. Como explica la psicóloga Sara Tarrés, autora de Mis emociones al descubierto (Salvatella, 2021), no se debe confundir en ningún caso con la introversión, un rasgo de la personalidad estable que define a las personas que prefieren la calma, los entornos tranquilos y las relaciones más íntimas, pero que no sienten miedo al contacto social.

“La persona tímida desea relacionarse, pero el miedo y la ansiedad le bloquean. Ese conflicto entre el deseo de acercarse y la necesidad de protegerse del malestar define la timidez, que se manifiesta con comportamientos como evitar la mirada, hablar poco, quedarse al margen o tensarse ante lo nuevo. No se trata de falta de interés ni de conocimientos, sino de miedo a exponerse o a no estar a la altura”, apunta Tarrés.