Primero hay que entender qué le lleva al menor a no participar en el aula para empatizar con él y, sin forzarlo ni etiquetarlo, ayudarle a sentirse parte del grupo y confiar en su propia voz
En algunos hogares se repite esta conversación después del colegio: “¿Qué tal en clase? ¿Has participado?”. Y un rotundo “no” como respuesta. Ese dato aparentemente inofensivo de no levantar la mano en el aula, de no tomar parte, se convierte con el tiempo en un motivo de inquietud para muchos padres. Los profesores lo confirman en las tutorías y muchos progenitores se p...
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reguntan qué hay detrás de ese silencio. ¿Timidez? ¿Inseguridad? ¿Desinterés? ¿O es miedo?
Según los expertos, no participar en clase no siempre es un problema de actitud, sino de emoción. Detrás de esa reserva hay factores que van desde la ansiedad social hasta la baja autoestima o la necesidad de sentirse seguros antes de exponerse. Por eso, entender ese comportamiento es clave para acompañar a los niños sin presionarlos ni etiquetarlos.






