Varias cadenas de establecimientos de distribución se lanzan a vender platos para comer ‘in situ’
Una de las primeras cadenas de tienes que llevó a Barcelona la fórmula de restaurante fue seguramente Ikea, que abrió su primer establecimiento en Badalona en 1996, con una zona donde comer a mitad de su característico recorrido que reproduce las estancias de la casa. Aquello fue sorprendente y pronto hubo fans de sus platos de salmón y sus salchichas ahumadas. Luego fueron aumentando los centros comerciales con diferentes propuestas para comer entre compras, con puestos de comida rápida y otros más reposados. Aun así, lo de alimentarse en lugares hasta hace unas décadas nada comunes estaba más vinculado a las compras y el ocio, pero actualmente está teniendo otra ramificación: los supermercados. Si antiguamente los consumidores tomaban un desayuno o picoteo en el bar del mercado, ahora, los nuevos clientes pueden reponer energía en Mercadona, Alcampo, Sorli o Carrefour. Unas opciones, más económicas, además de las fiambreras caseras, que también restan clientes a los restaurantes y bares de menús, que están sufriendo por el aumento de precios de los productos y de los alquileres.
El sector de la comida preparada va ganando terreno en todos los supermercados, pero quién realmente lidera la oferta ahora mismo es Mercadona, que va a velocidad de crucero, seguido de Carrefour, con una apuesta también fuerte. Pero para encontrar el origen de la posibilidad de comer entre estanterías con productos de alimentación hay que irse hasta 1982 al Club del Gourmet de El Corte Inglés en Madrid, que más tarde también abriría en el de plaza Catalunya en Barcelona. Además de comprar sus productos selectos, en este pequeño colmado de lujo, que colinda con el gran supermercado de los mismos almacenes, ya se podía degustar sus productos servidos desde el mostrador.






