Tienen un toque ligeramente dulce, lo que lo convierte en una bebida para todos los públicos y estilos de consumo
Los vinos frizzantes, a medio camino entre el vino tranquilo y el espumoso natural, son una opción económica, fresca y festiva para acompañar el tradicional roscón de reyes. Su perfil afrutado y su toque ligeramente dulce complementan a la perfección los sabores del roscón (frutas escarchadas, almendra y masa brioche), mientras que su baja graduación alcohólica y ligera y sutil efervescencia los hacen accesibles para todo el mundo.
Aunque los vinos con carbónico natural tienen varios siglos de historia, su popularidad actual se debe, en gran medida, a la influencia de los vinos italianos como los moscatos y spumanti. Plinio el Viejo, en su obra Naturalis Historia, ya mencionaba la existencia de vinos burbujeantes y refrescantes, especialmente blancos, que gozaban de gran aceptación entre las clases populares por su carácter festivo y su capacidad para aliviar el calor. Durante siglos, muchos vinos jóvenes se embotellaban antes de que la fermentación alcohólica hubiera concluido por completo. El frío invernal detenía la actividad de las levaduras y, con la llegada de la primavera, estas se reactivaban dentro de la botella, generando una ligera presión natural y suaves burbujas.






